Club Nacional de Soneros de la República Dominicana: baile y tradición

Club Nacional de Soneros de la República Dominicana: baile y tradición

Villa Consuelo es uno de los barrios capitalinos más antiguos, caracterizado por su gran actividad comercial; surgió en 1931 como un sector para la clase obrera y tomó su nombre de Consuelo Marchena de Vicini, esposa del empresario azucarero Juan Bautista Vicini. Este sector de unos 19 mil habitantes mal contados es el hogar del emblemático Club Nacional de Soneros, fundado el 6 de marzo de 1986, como una institución dedicada a la conservación de la expresión del género musical a través de la enseñanza y preservación del baile y la cultura sonera.

El son dominicano creció al compás del comercio en los puertos, la radio y los bares, abrigado bajo la identidad afrodescendiente de la clase trabajadora de Borojol y otros barrios aledaños. “Es compás, estilo y elegancia, bailar son es también una experiencia profunda” afirma don Horacio Bakemón, expresidente del Club Nacional de Soneros, y sus palabras convertidas en un diestro pincel esbozan la imagen del sonero clásico que perdura hasta nuestros días: caballerosidad a ritmo de clave con zapatos de dos tonos (o tres).

Miguel Ángel Maldonado (padre), fundador del Club Nacional de Soneros y padre del actual presidente, acompañado de Maritza Santos.

La música y el baile son categorías muy reveladoras de la historia y de la vida cotidiana en el caribe[i], y para los miembros del Club Nacional de Soneros instruir a las próximas generaciones es la vía ideal para transmitir su patrimonio; cada viernes, de manera totalmente gratuita, en un modesto local de la calle Baltazara de los Reyes suenan melodías de otros días en un pequeño radio, donde un reducido grupo de maestros recibe de manera candorosa a sus alumnos, y allí se arma el bembé. ¡No hay de que preocuparse! Que tener deseos de aprender es el único requisito, las lecciones inician desde el uno, dos, tres y cuatro… hasta moldear al más inexperto en un digno bailarín.

A pesar de su importantísima labor el Club se sostiene solamente con los aportes de sus miembros, lo que imposibilita su crecimiento y acondicionamiento. Si ya decidiste que ser sonero(a) es lo próximo en tu agenda y quieres dar tu granito de arena, Miguel Ángel Maldonado, actual presidente de la organización, nos recuerda que las puertas están siempre abiertas. Para más información, pueden contactarle al 809-543-8429 o a través de la pagina de Facebook de la institución Club Nacional de Soneros.

Fiesta en La Vieja Habana

Fiesta en La Vieja Habana
Fiesta en La Vieja Habana

[i] El son y la salsa en la identidad del Caribe, Centro León, 2008.

Cal, cal y cal… Arena, arena y arena.

Cal, cal y cal… Arena, arena y arena.

Por Argénida Romero

Desde 2007 cubro la Feria Internacional del Libro Santo Domingo como periodista, publique o no en el medio donde trabaje. En estos años he visto y escuchado todo sobre las diversas formas de vivir esa actividad.

Y sí, hay libros si vas a buscar libros. Y sí, hay actividades, si vas a buscar actividades. Y sí, va mucha gente que no busca ni libros ni actividades.

¿Cuánto se invierte en la Feria? ¿Por qué no hay libros de los escritores a la que está dedicada la Feria? ¿Por qué El Vaticano fue un país invitado? ¿Por qué hubo una tarima de Telemicro junto al Teatro Nacional? ¿Por qué el programa no calza a veces con lo que pasa? ¿Por qué en la Ciudad Colonial? 

Cal, cal y cal. Arena, arena y arena.

Ante las preguntas hay matices. Unos te dan vueltas con una sonrisa, otros se molestan de plano, otros se agarran de un discurso cantiflesco. Están lo que ignoran y siguen sin más.

He guardado mucho bueno y mucho no tan bueno desde 2007. También por sanidad mental propia doy vuelta a la página semanas después de la Feria Internacional del Libro, no sin antes comentar o escribir algo. 

Este año aún no me decido si comentar o no sobre la Feria del Libro. Es posible que sea cansancio, no querer llover sobre mojado, o quizás es que hay tanto discurso a la defensiva y tanta malquerencia anónima que no estoy en ánimos de tener que enfrentarla.

«A ti te odian en Cultura», me dijo alguien en la Ciudad Colonial, una persona que días después me mandó un anónimo en el que hacían señalamientos grotescos y malintencionados sobre esta edición de la Feria Internacional del Libro. Creo que fue en mi temprana juventud, luego de varios tropiezos, que me dejó de importar los odios personales y personalistas de los demás. Pero a los odios, eso sí, suelo observalos, y este año como ningún otro, ví pasear demasiados.

Luego de contestar el mensaje con el envío del anónimo, señalando al remitente lo bajo que caía en hacerse eco y difusor de ese panfleto, me he quedado con la sensación de que en este pequeño país, y en el aún más pequeño espacio cultural de este país, cabe tanta malquerencia que no sé si vale la pena hacer esos juicios sobre lo bueno y lo no tan bueno de una actividad como la Feria Internacional del Libro Santo Domingo, en especial cuando sabes que algunos vendrán a decirte, de manera eufemista pero clara, que te calles.

Me quedo con los libros.

Argénida Romero

Argénida Romero:

Periodista, escritora y correctora. No vivo donde nací, pero soy de ambos lugares. Dieciséis años viviendo de escribir y de corregir lo que otros escriben. He ganado algunos premios, he publicado algunos libros, pero prefiero sobre todo eso el chocolate.

Encuentra el blog de Argénida en:
http://eldiariodelarosa.blogspot.com/

Cal, cal y cal… Arena, arena y arena.

Crónica III: Las Últimas Monstruosidades Feriales

Arabia

Crónica III: Las Últimas Monstruosidades Feriales

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Escrito por Belié Beltrán

La lluvia contiene a todos los escritores en el restaurante del hotel. Miguel De Vallester conversa con Mario Bellatín sobre la relación entre Peix y David Markson, citan La Soledad Del Lector. Mario dice que le parece que Markson no escribía directamente esas frases. Considera que se trataba de un proceso de edición.

 

En la tarde, si la lluvia lo permite, estará firmando libros con una editorial independiente que acaba de publicar un volumen con tres de sus novelas. Miguel y yo reímos cada vez que se hace referencia a ese evento. Es como si esperáramos un desastre. En la noche, cerca de un tipo que invita a los transeúntes a comer chillo guisado, a la plancha y frito, Miguel diría: “Loco, nosotros creyendo que sería malo, pero UME resultó más mamagüevo de lo que esperábamos”, le doy la razón. Pareciera que la Feria lleva semanas. También da la impresión de que la lluvia trata de limpiarlo todo, desde el zumbido de voces que hablan de un boicot al concierto de una banda que sacó la bandera gay en tarima hasta la escritora cubana que está insoportable porque le han cancelado o movido todas sus actividades. Alexéi Tellerías habla de “Soft bloqueo”. Dice que lo ocurrido la noche anterior con el concierto fue un “Sonidus interruptus”, citándose en su poema de Los Peces Del Subsuelo. La lluvia empapa y retiene a la gente. Las actividades se suspenden o suceden solo con el personal. La lluvia incluso distrae del verde olor pantanoso que distingue la esquina de la calle El Conde con calle Las Damas. Borra las conversaciones del jueves, cuando cuatro escritores decían que un bachatero está siempre a un resbalón de ser evangélico. Entre dos cervezas también dijeron que cuando un bachatero se vuelve light, como Frank Reyes, es peor que si fuera evangélico. Como si conjurara un maleficio, uno de los escritores le dijo a otra que quería de la cerveza que tenía en un vaso con el panti que se acababa de quitar, a pedido de otro escritor.

El viernes llegó Mario Bellatín. La gente que le llama «Maestro», él que desconoce cuáles serán sus actividades. Miguel y yo girando de un lado para otro, hasta acabar en el pabellón de Pedro Peix. En la noche Bellatín tendría una conferencia magistral. Voy hacia el museo de Las Casas Reales con un grupo de panas. Cerca de Plaza España está Pedro Antonio Valdez con una escritora de Puerto Rico gritando que La Constitución da el derecho al libre tránsito. Se riega como la mierda de un loco, porque tienen la presentación de un libro sobre indicadores de lectura en estudiantes y un raso que lleva un Máuser, le impide pasar. Luis Abinader está en la Feria con Iván Duque, presidente de Colombia. Pedro dice: “Esta no es la primera Feria del Libro a la que viene un presidente. Aquí estuvo Correa, cuando lo querían matar en su país, y no se armó este aparataje”. Del equipo que está con Mario en el museo, salen a buscarnos. Poco antes le habían dado paso a Pedro Antonio.

En el museo, están Mario Bellatín, parte del equipo de protocolo, tres escritores colombianos y alguna persona más. Diez minutos más tarde, Fari Rosario, encargado de las conferencias magistrales, anuncia que la actividad se pospondrá para otro día, probablemente el domingo. Fari también presentó la conferencia magistral de Mempo Giardinelli. De ese encuentro recordé que la nostalgia no es buena aliada. Tenía la sensación que años atrás me despertó su novela Luna Caliente. Ahora me pareció un señor pretencioso, que no tenía nada que decir. Un escritor invitado lo resumió: “Entre cenar con Mempo o ir a comer empanadas, prefiero las empanadas”. Es sábado en la noche. Miguel y Mario Bellatín narran en el Parque Rosado parte de su travesía en un club español que es fanático de Franco en Santiago. La poeta gallega, Yolanda Castaños, lo definiría como un “No lugar”, cuando escuchaba las anécdotas. Un par de poetas insistían en tomarse fotos con Mario. Y ante la insistencia de estar con la cámara del celular en todo momento, me dio para preguntarme sobre espectáculos, las poses y el espíritu instagramer. Al final, ni siquiera en el lugar donde surgen las críticas o la consciencia del absurdo hay una zona libre de Instagram, los selfies o la necesidad de decir “Mírennos, estamos viviendo”. Recuerdo las conversaciones con una profesora en Washington, ella diciéndole a un grupo de estudiantes adolescentes que se concentraran en vivir el momento más que en capturar un recuerdo. Y pasa como con algunas críticas a la Feria. Insisten tanto en que es un desorden, que no hay libros o que no hay actividades, mientras en la calle Las damas, las librerías tratan de vender sus ejemplares y los pabellones se esfuerzan por atraer público. En un hilo de twitter, un usuario le escribió a la periodista Argénida Romero, que él había decidido no ir porque era un desorden anunciado. En una mesa en la que teníamos alrededor de veinte ejemplares distintos, una amiga se quejaba de que en la Feria no había libros. Otra cargaba una bolsa con la narrativa completa de Borges. Entonces, es cierto, hay mucho desorden, por razones distintas. También es real que hay menos libros y librerías que en otras ocasiones, pero hay. Incluso bajo la lluvia aparece un libro de Martín Adán, Casas De Cartón, en el stand de Huerga Y Fierro. Basilio Belliard, Juan Fredy Armando y otros recurrentes de la escena local hurgan entre los volúmenes de la editorial. La vendedora del stand me lee un fragmento de Casas De Cartón. Mario y Miguel regresan, estamos de camino a almorzar. Otra vez Miguel y yo nos reímos ante la expectativa de la firma de libros de Bellatín. Tampoco entonces intuimos el desastre empujado por Últimos Monstruos.

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Crónica II- La FIL, Para Enseñar A Besar La Tierra Firme

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Poster FILSD 2022

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El domingo las calles mantenían huellas de la lluvia nocturna. La zona cercana a la Fortaleza Ozama arrancaba la jornada con camiones que iban y volvían, gente cargando faldones de agua o Frank Ceara parado en la acera como si esperara la llegada de Francis Drake en cualquier momento. Dentro de la fortaleza, una coordinadora se comía un guineo maduro, esperando iniciar la reunión.

Fuera, todavía se comentaba que Riccie Oriach no cantó Prima Tecata en su concierto de la noche. Llegaban como un sonsonete de lluvia los retazos virales de un poema que hablaba de prender chispas y de revolución. Son las nueve de la mañana y todos los celulares de todo el mundo han timbrado, notificado y armado su narrativa. Definitivamente, la Feria contradice las voces de quienes dicen que no pasa nada. En la calle El Conde se mezclan escritores de La Romana y de Puerto Plata. Hablan de publicar en redes para mantener la vigencia, de visitar las provincias y de escribir: Los escritores siempre hablan de lo mismo. Qué leen, que escriben y dónde hay alcohol.

Yaissa Jiménez junto a quienes participaron en su taller Cuerpo-slam: el Caribe y su natural slam.

Yaissa Jiménez junto a quienes participaron en su taller Cuerpo-slam: el Caribe y su natural slam.

La FIL se convierte en el caldo de cultivo de unas criaturas encerradas que salen a comerse el mundo. Horas más tarde le diré a Rey Andújar, cerca de un restaurante que suena a Arjona: “Como si la literatura le importara a alguien”. Él se reirá, dirá de mi humor negro y hará la presentación con Andrés, un narrador En Espacio Joven, Erick Mota, le cuenta a una estudiante de sociales, por qué hace ficción especulativa. Ella cita un artículo en el que el narrador dice “en Cuba no hay elfos”. Cuenta de la tradición Yoruba, mezclándose con inteligencia artificial y todas las posibilidades que lo Cyber Punk puede tener con los ritos caribeños. Y pienso que sí, que tiene razón. A la larga, da igual que sea una dominicana graduada del MIT o un ingeniero de INTEC, hay unas corrientes de santería y espiritismo en el lenguaje. Existe este determinismo cotidiano en la lengua. Sin importar el credo, aquí solo dios sabe. Y mientras, Erick dice: “Mi abuela era médium”. O sea, servía de vehículo a los santos en los candomblés. Entre tanto, ese determinismo se cuaja con el nihilismo isleño. Alexéi Tellerías lo resume cuando le cuenta en la tarde a dos ciegas que lo ven con admiración: “Los dominicanos inventamos el Deja Eso Así”. Y al devocionario del caribe se le ha unido la resignación. La Feria arrastra este aire de, “por lo menos tenemos feria”. Y quiero sumarle al “Deja eso así” de Alexéi. Digo que el nihilismo dominicano se resume en: “Total, mierda to”. Erick concluye su conferencia. Previo a él, Yaissa Jiménez había dicho en un taller de Poetry Slam, que todos en el Caribe tenemos gestos que son poemas. Torció la boca, encogió los hombros y enseñó a un ex viajero en yola cómo se besa la tierra en un escenario: Como si a alguien que miró el Mar Caribe a los ojos, hay que enseñarle a besar la tierra firme.

Yaíssa Jiménez junto a parte del equipo de Espacio joven. 

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Crónica I. Llegó La FIL Como Un ladrón EN La Noche

Crónica I. Llegó La FIL Como Un ladrón EN La Noche

Y tras dos años  larguísimos sin Feria del Libro, por fin llegó. Para muchos este es el único espacio cultural de gran alcance en el que se puede compartir y convivir con las letras y sus autores.

Desde el sábado me instalé en el espacio ferial.  La Zona Colonial estaba llena de gente que iba y venía con preguntas, martillos, materiales de construcción y mucha incertidumbre.

Entre la lluvia de los días anteriores, la necesidad de que las cosas salgan a tiempo y los baches típicos de los grandes eventos, empezaron las actividades. Algunas, por una razón y otra, no iniciaron.

Con todo, las calles coloniales tenían una corriente electrizante de gente que repetía:

“Coño, loco, cuánto tiempo”.

Esa expresión podría definir las primeras horas, las cervezas en la tarde. escritores que tenían años viniendo a esta feria, nuevos autores, lectores del país entero que aparecían entre los parques y restaurantes.

La tarde del sábado se fue en un visto y no visto. Conversaciones con un novelista haitiano que promete entre cervezas mandar su novela. Dos cubanos que pasan a la velocidad de la Luz por la ficción especulativa y la calentura que despierta una francomacorisana que se para de la mesa para ir a masturbarse de un pronto al baño más cercano.

Voy por tres cervezas. Llega un poeta de Cutupú, un narrador de mini ficciones y un lector que atina a tomar las fotos que definirán esa jornada. ¡Qué estás escribiendo? ¿Qué estás leyendo? Se repite cada nuevo abrazo, apretón de manos, ronda de cerveza.

La francomacorisana explica que para contar sus vivencias con el sexo anal necesitaría otro día. Cuenta su relación con el dolor, lo animal que se siente cuando el gimnasio le hace doler las piernas y tiene sexo.

Me pregunto qué tan equivocada estará realmente Tokischa cuando canta “Yo soy una perra en calor y estoy buscando a un perro pa’ quedarnos pegao”. La francomacorisana va por esa dirección, los cubanos dan un vistazo a sus definiciones de la sexualidad.

 Parece que la poeta tendría  razón ocho horas más tarde. Cuando hablara de tetas,afro, trans, resumiría las conversaciones de quienes leen y escriben.

Sin ella haber estado en aquel inicio de feria, concentraría en un solo clip el incendio que arrastran quienes toman la palabra. Y así, empezó la XXIV Feria Internacional del Libro, entre críticas por los stands a medio construir, las actividades pospuestas y la gazmoñería enquistadas en quienes ni leen ni entienden que los escritores y artistas no escriben al ritmo que les toquen las expectativas: ese es rol de  la moral, no del arte, no de la vida que está al otro lado de las pantallas. Oh

Las siguientes Fotos son Cortesía de Argénida Romero

Stands vacíos en Feria del Libro
Stands vacío en Feria del Libro
Stands en Feria del Libro
Stand La pereza editores – Amargord
Escenario en Feria del Libro 2022
Visitantes con Libro en Feria del Libro
Escenario y presentadores en Feria del Libro 2022
Padres Putativos

Padres Putativos

Argénida Romero

Suelo ver documentales. Este último viernes vi dos. El segundo de ellos, la primera temporada de una miniserie. The Puppet Master: Hunting The Ultimate Conman (Quién maneja los hilos: Tras la pista de los mayores impostores). 

No voy a hablar de qué va la miniserie, porque mi mayor atención se quedó en un hombre dentro de la historia, el padre de una de las estafadas. Por diez años, el señor hizo de detective para tratar de salvar a su hija. Con entereza de carácter, con la que sostenía su dolor y desesperación, fue capaz de insistir por el rescate de su hija, víctima de una trampa psicológica. Y su terquedad tuvo sus frutos. Su hija regresó.

Mientras lo veía solo pensaba en el amor que lo movía más allá de los juicios, de la sensación que era un caso perdido, de que su hija, la que había conocido, ya no existía, del miedo, de la herida abierta en su vida. Un padre que ama. 

Me dije, “qué suerte la de esa muchacha”. Una desea y también admira la bella cobija de lo  que no tuvo. Sin embargo, en ese momento pensé en el amor que llega a pedacitos, repartido por la casualidad. Una cobija de retazos. 

El profesor universitario que reconocía el talento, la vocación y retribuía la admiración y el respeto. Los compañeros de trabajo con hijas e hijos de mi edad, que con ese aire de “eres joven, tienes que aprender”, y ese descubrimiento de “también aprendo de ti”, dejaron algo más que cotidianidad laboral en mi memoria. Los que, por azar, oficio y gustos han pasado y se han ido, han tenido una presencia intermitente o han permanecido en los días.

En Conde.

Conde era una pieza de ese puzle de padres putativos. Siempre lo encontraba en la única librería que queda en Santo Domingo. Uno que estaba allí, no en otro lugar, siempre entre los pasillos de los libros. ¿Qué estás leyendo?, era una de sus preguntas habituales. Anécdotas, correcciones y recomendaciones. Luego, la despedida larga en la puerta de salida, siempre con la idea última que no se dejaba acabar. 

No conocí a Conde fuera de los libros, de esos pasillos, del café de esa cafetería rodeada de bonitos cuadros, con un piano que nadie toca a la vista; de esa casualidad de encontrarnos siempre allí y de hablar, y de hablar con otros, y de despedirnos con un hilo que, posiblemente a propósito, no cortábamos para retomarlo en el casual encuentro siguiente.

El retazo de Conde en mi bella cobija me cubre hoy los dedos con los que tecleo en la laptop. Me detengo y lo pienso hojeando libros y creo que un poco de ese padre que espera para dar estaba en él cuando me veía entrar a la librería. Y me digo, ¡qué suerte la de esa muchacha!

Argénida Romero:

Periodista, escritora y correctora. No vivo donde nací, pero soy de ambos lugares. Dieciséis años viviendo de escribir y de corregir lo que otros escriben. He ganado algunos premios, he publicado algunos libros, pero prefiero sobre todo eso el chocolate.

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Agua entre los dedos

agua entre los dedos

Argénida Romero

Buscar en el presente el pasado. Fotos en blanco y negro, o en colores opacos, que ha sido digitalizadas, que se cuelgan en esta red o en la otra. En una la veo, de puntillas, con un tutú, erguida, majestuosa. En otra, con esas poses imposibles para aquellos que no han trabajado el cuerpo para volverlo viento, pluma o huracán.

Patricia Ascuaciati era una bailarina clásica, una danzadora, una actriz, una maestra, una madre, una hija. Un rostro de rasgos fuertes, ojos profundos, sonrisa enigmática. Una rara avis que vivía por el arte, en el arte y para el arte.

Muchos hablan o escriben sobre la manera en que partió. Las circunstancias de su muerte cargan una especie de tragedia shakesperiana, que es lo mismo que hablar de la tragedia humana, sin escenario ni telón.

Y ante situaciones brumosas, incomprensibles, desconcertantes está la rebelión. Un «no puede ser», un «es que debe existir una explicación lógica». Pero, ¿Qué es lo que no puede ser? ¿Cuál es la explicación lógica?

Los hechos son hechos. Hubo una acción y una consecuencia a esa acción. Lo que rodea esos hechos es lo que llena de zozobra.

Leo juicios desde el prejuicio, desde el descreimiento frente al hecho, desde el abandono ahora reconocido, desde el deseo de defensa, desde la pérdida.

Con el tiempo esos juicios se irán apagando. Pasarán otras cosas, pasará el tiempo y hasta pasaremos nosotros. Al final, lo sucedido ya no puede deshacerse. Queda para quienes sí son las víctimas directas de esta circunstancia un camino que probablemente no lleve a ninguna parte.

Es triste, es desconcertante y, sí, en ciertos aspectos no tiene sentido. Pero es. 

Se puede desear que todo calle, que los juicios paren, que los rumores dejen de recorrer los pasillos virtuales, y reales. Pero solo nos queda, a la mayoría, ver correr el agua de ese río.

Mi único deseo para quienes amaron y aman a las personas dentro de esta circunstancia, es que de alguna manera encuentren consuelo, algún tipo de consuelo, como cuando entras las manos en el agua y la dejas ahí, sintiendo la corriente pasar entre tus dedos. Y tal vez no sea suficiente, pero es necesario.

Argénida Romero:

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Guerras

Argénida Romero

En Wikipedia (un punto de partida usual de búsqueda cuando “googleas»), hay un cuadro anexo a un artículo que se llama “Guerras por número de muertos”.

Su contenido, de varios cuadros y listas, suman millones y millones de muertos que incluyen guerras en el Imperio Romano, coloniales, regionales y las consideradas mundiales. Números, que van de mayor a menor, o viceversa, en la medida que pasan los siglos y los años, o se producen en una región u otra, u ocupan un mayor territorio, o permanecen por más tiempo.

Pero, parafraseando al periodista Luis Miguel González, quien apunta que detrás de las cifras económicas hay historias humanas, detrás de esos números de víctimas de las guerras que suman millones y millones también hay historias humanas. 

Antes, las historias humanas de las guerras eran recogidas de boca en boca, luego por crónicas o informes, también dibujos. Después llegaron las fotos, los videos. ¿Se ha quedado horas viendo alguna foto de cádaveres de alguna guerra en Africa, o de algún campo de concentración nazi al finalizar la segunda guerra mundial?

En la última década del siglo XX las guerras se empezaron a transmitir en televisión, en los noticiarios. En lo adelante, las imágenes de los conflictos nos llegaron con más inmediatez, como especie de capítulos de novelas en horario estelar.

En la última década también las víctimas más directas transmiten las incidencias de la guerra. Selfies, videos, transmisiones en vivo desde un teléfono móvil… y en estos días, hasta memes.

¿Qué nos dicen los números y las historias humanas de las guerras? ¿Qué dice de nosotros la manera en que conocemos o ignoramos, o nos sobre informamos de las guerras? ¿Qué nos dice saber con más exactitud cuántos murieron en la guerra de Irak (un poco más de un millón de personas) y desconocer cuántos murieron en la Guerra del Congo (tres veces más de las que fallecieron en Irak)? ¿Qué nos dice ver el video de un joven que explica lo que pasa en su barrio mientras en el fondo se escuchan explosiones? ¿Qué nos dicen los memes en que, desde el más absoluto machismo, se expresa la disponibilidad de recibir mujeres refugiadas apelando un “sexismo de lo bello”?

Supongo, y no es una respuesta a ninguna de las preguntas que planteo, que es un asunto de espejos. 

Vemos los números desde nuestra limitada calculadora. Vemos las historias humanas desde nuestra historia humana. Vemos la guerra desde nuestras pequeñas guerras.

Y en esa medida, reaccionamos.

Argénida Romero:

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Tres Discos Para Ir De Hogwarts Al Parque Colón

castillo de Hogwarts y Parque Colón

Desde que inició el 2022 nos pasamos buena parte del tiempo navegando entre música. Y aunque Cesar Muñoz, el divulgador de música en YouTube, dice que es bueno tener una playlist para profundizar en los detalles de cada pieza, amamos descubrir nuevas experiencias musicales. Así, también ampliamos esa lista de reproducción que recomienda Cesar en La Cata Musical. En esta ocasión nos encontramos con trabajos que van desde la clásica hasta la salsa. Piezas que cruzan desde Santo Domingo hasta Berlín. John Williams Y La Filarmónica De Berlín Viajan de Harry Potter A Indiana Jones El compositor John Williams hizo unos arreglos brutales de varias de las bandas sonoras que ha compuesto. Volver a escuchar el tema de Hedwig la lechuza o de la Nimbus 2000, que aparecieron en Harry Potter Y La Piedra Filosofal. Volver a la Marcha De Super Man, el tema de Jurasic Park o el de Yoda en star Wars, te llevan nuevamente a los momentos de la épica cinematográfica.

La participación de la orquesta Filarmónica De Berlín incrementa la belleza de estas piezas. Definitivamente, a la experiencia que ya nos transmiten las composiciones, la dupla Williams y Filarmónica eleva el nivel del disfrute. Una recomendación más: el youtuber español, Jaime Altozano, tiene varios videos explicando en detalle las partes de varias de las piezas de John Williams.

Pueden ser un complemento a la experiencia musical. De lo contrario, basta con escuchar de cuerpo completo las 18 piezas, que fueron publicadas este cuatro de febrero.

Aquí una muestra: https://www.youtube.com/watch?v=I-qIYabDjjE

Aquí una lista del canal de Jaime Altozano https://www.youtube.com/watch?v=RYihwKty83A&list=PLrNRWzkImhnw_tWCUUbMw4hH_HzfMjWDm

Acceso al video de Cesar Muñoz sobre cómo escuchar música https://www.youtube.com/watch?v=Qnqb0fM_RrM

Del Parque Colón A Las Bocinas con Camilo Rijo Fulcar

Camilo Rijo Fulcar

Hace unos días el escritor dominicano, Luis Reynaldo Pérez comentó la publicación que hicimos sobre el álbum de Baptiste Trotignon. Aprovechó para hacernos una breve lista de recomendaciones. De estas, nos quedamos con el disco del guitarrista Camilo Rijo, Live At El Búho. En 19 piezas, el guitarrista traza líneas por temas como La Criolla en La Mayor, Testamento De Amelia o Recuerdos De La Alambra. En las ejecuciones, Camilo permite escuchar una guitarra seca, íntima, libre de mayor tratamiento tecnológico. Es una invitación a intimar con él. Durante mucho tiempo Camilo ha estado tocando distintas piezas en vivo en el Parque Colón de la Zona Colonial de Santo Domingo. Es un alivio tenerlo también en plataformas como apple Music y spotify.

Aquí Capricho árabe https://www.youtube.com/watch?v=ihgjdFp2s60

Salsa De Colmadón con el Grupo Niche

Más de dos y de tres han bailado, bebido y disfrutado con las salsas del Grupo Niche. Desde Una aventura hasta La Magia De Tus Besos, el grupo ha compartido romances, días de playa, coros de amigos o tardes de domingo. Por eso, el disco Tierra De Mis Amores es una buena oportunidad para regresar a todos esos momentos. Canciones como El Coco, Culebra o Ruperto Mena traen las diversas expresiones de la salsa en nuevas interpretaciones. “La culebra es un animal que tiene dos dientes filudos”

Aquí La Culebra https://www.youtube.com/watch?v=Z4T__vjmjs8

Si quieres recomendarnos tus discos, libros o películas, puedes hacerlo a través de nuestras redes sociales @MinusculasP.

Pesca triste

Diseño barco pesquero

 Argénida Romero

De niña, y en la adolescencia, buscaba lugares para llorar cuando estaba triste. Las escaleras a las seis de la tarde; la oscuridad bajo las sábanas mientras mi hermana dormía; el cuarto de baño, justo al lado del lavamanos. La propiedad de la tristeza era un bien solitario. Aún, de adulta, lo es la mayoría de las veces en que el peso de algo me desarma.

La primera vez que lloré la tristeza de manera pública, acompañada de mucha gente que también lloraba, fue en una funeraria. Perdimos a alguien que amábamos, y a quien no esperábamos perder. Aprendí a sentir la tristeza como un mar en que sientes que te ahogas y del que sales abrazada de otros que, al igual que tú, también sienten ahogarse.

Con la adultez también aprendí a elegir ante quienes podía llorar sin explicaciones. La lista es corta.

Cuando los blogs se hicieron un “fenómeno mediático”, y muchos decidían exponer sus tristezas sin filtro a través de esos espacios, descubrí que los intentos de poemas y los giros de las metáforas, los sinécdoques y los epítetos que practicaba en mi adolescencia, algunas veces después de llorar junto al lavamanos, podían ser los trajes de camuflaje para compartir la tristeza, cuando quería, bajo una cripta.

Hoy ya los blogs no están de moda. 

Paso el dedo en la pantalla del móvil. Los reels (carretes) ocupan el espacio de mi atención. Veo cadáveres de bebés en brazos de sus madres, que lloran; rostros llorando con música de fondo, con mensajes alusivos a su público dolor; mujeres mostrando lágrimas por abortos espontáneos, por la imposibilidad de ser madres; gente mostrando ataúdes en velorios, o lápidas mientras posan colocando flores y recordatorios; familias grabando a niños que preguntan el porqué de la muerte de su hermana o de su padre… personas llorando o expresando tristeza porque están estresados, sobrepasados, en duelo por un amor, enojados, deprimidos, enfermos… por esos sentimientos y situaciones que siempre han hecho llorar, pero ahora performados en una pantalla.

Sadfishing.

Pesca triste. Triste pesca.

El término lo creo una escritora, Rebecca Reid. Leo en una página web sobre psicología que lo hizo cuando una de las hermanas Kardashian (esa familia que ha redefinido, en cierta manera, la forma en que las mujeres se observan) relató en su cuenta de Instagram un episodio triste por el acné en su adolescencia… patrocinada por una marca de un producto para el acné.

¿Cuántos se ahogan detrás de la pantalla? ¿Cuántos simulan ahogarse? ¿Cuántos están tomando el sol en la playa, margarita en mano, mientras te lanzas al mar de tu pantalla y le das “me gusta” y le dejas un mensaje salvavidas? 

¿Cuántas de esas criptas abiertas muestran esqueletos de utilería?

Suelto el móvil y recuerdo una línea del poema Llorar a lágrima viva, del argentino Oliviero Girondo. “Llorarlo todo, pero llorarlo bien”

Y agradezco tener escaleras.

Argénida Romero:

Periodista, escritora y correctora. No vivo donde nací, pero soy de ambos lugares. Dieciséis años viviendo de escribir y de corregir lo que otros escriben. He ganado algunos premios, he publicado algunos libros, pero prefiero sobre todo eso el chocolate.
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Suerte

Argénida Romero

Wagner tiene 21 años y conversa con una sonrisa permanente. Habla con una extraña, conmigo. Es taxista, un “Indrive” (novedades de los oficios nombrados por aplicaciones). 

  • Juego el loto los miércoles y los sábados. Sé que me lo voy a ganar un día. ¿Verdad? Debo tener suerte un día. Seré rico un día.

Sonrió. Le digo que no juego loterías de ningún tipo, pero le deseo suerte en su fe por el azar numérico. Le pregunto por otras cosas, más que nada porque no quiero hablar de monedas en el aire. 

Wagner no lo sabe, tampoco lo sabía en ese momento, lo busque luego en Google. Según un análisis hecho en 2017 por el hoy superintendente de Bancos, la probabilidad de acertar los seis de 38 que componen el sorteo es de uno entre 2,760,681 combinaciones posibles o, expresado de otro modo, de 0.0000036%.

Ya en otros temas, coincidimos. Hijos de padres ausentes, de madres lejanas, de abuelas queridas. Nacidos en otro lugar, llegados aquí desde la infancia, criados en barrios. 

Wagner vuelve a la lotería. Me habla de lo que hará cuando gane. Casa para su abuela, apartamento de lujo para él en la ciudad, un carro del año. Piensa en que podría viajar. Nunca ha salido de la isla.

Casi llegamos al punto final de la flecha que indica el Google Maps. Toma el móvil y me anuncia que me da cinco estrellas y me hace una promesa: cuando gane el loto vendrá a traerme algo, un regalo. Y como una nunca sabe, le digo que sí, que espero que lo gane y que, para más señas, soy la única periodista del país que se llama Argénida.

Al bajar, y en la seguridad de una recepción, tomo el móvil. Le doy cinco estrellas y específico el porqué: buena conversación. 

Tuve esa suerte.

Argénida Romero:

Periodista, escritora y correctora. No vivo donde nací, pero soy de ambos lugares. Dieciséis años viviendo de escribir y de corregir lo que otros escriben. He ganado algunos premios, he publicado algunos libros, pero prefiero sobre todo eso el chocolate.
http://eldiariodelarosa.blogspot.com/

Sobrevolar La Península arábica 3,500 Años Antes De Cristo

Sobrevolar La Península arábica 3,500 Años Antes De Cristo

Arabia

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El helicóptero sobrevolaba las zonas desérticas de la Península Arábica. Tuvieron la sospecha de que estaban cerca de algo grande. Pero el calor seco del desierto les obligaba a perder la concentración de vez en cuando.

El doctor Matthew Dalton coordinaba parte del equipo. A ratos, miraba unos senderos que se armaban en la zona, conectando áreas desérticas con oasis y zonas de verdor.

 

Cuando estaban en tierra analizaban las imágenes que habían tomado junto con las fotografías satelitales que obtuvieron.

Recién entonces cayeron en cuenta de que estaban ante un descubrimiento mayúsculo.

Aquel grupo de arqueólogos de la Universidad de Australia Occidental (UWA) llegó a Arabia Saudita buscando huellas de las antiguas civilizaciones. Pero no contaban con que se encontrarían con una red de avenidas y estructuras funerarias que cambiarían lo que se pensaba de la gente que vivió 3000 años antes de Cristo.

Arabia

Al principio las edificaciones que descubrieron solo fueron construcciones con formas variadas. Pero después de explorar el terreno para tomar muestras, las pruebas de radiocarbono los pusieron en la pista correcta; estaban ante obras creadas durante la Edad de Bronce.

Nadie se imaginaría que un grupo de pastores itinerantes y comunidades que recién descubrían la vida sedentaria se comunicarían. Una zona de viento, arena, pasto y oasis conectaba mediante miles de kilómetros de avenida a gente que de otro modo estaría aislada.

El doctor Dalton fue uno de los principales autores de un estudio que se publicó en la revista Holocene. Le pareció asombroso descubrir que las avenidas recién descubiertas se hubieran formado por las pisadas de personas y animales que fueron alisando la tierra.

Los beduinos de la antigüedad llevaban sus animales hacia los oasis del desierto. En el camino aprovechaban para intercambiar bienes con otros viajantes.

El equipo de arqueólogos se encontró con que aquellos caminantes de la antigüedad recorrían calles a lo largo de 160,000 kilómetros cuadrados. Lo más asombroso era la cantidad de monumentos funerarios que había dejado esta gente.

La mayoría de las edificaciones tiene forma de ojo de cerradura. El doctor Dalton y su equipo recorrieron las ciudades como si fueran viejos beduinos, pero en vez de animales llevaban tablets, equipos de geolocalización, agua y un hambre de saber que les hacía sudar de ansiedad.

Así fue cómo dieron con 17,800 tumbas colgantes en Alula y Khaybar. 11,000 de estas formaban parte de las avenidas funerarias.

Sin embargo, no fueron estas las pistas que les ayudaron a darse cuenta de que en la Edad de Bronce las comunidades se comunicaban entre sí. Fue descubrir que la mayor cantidad de las avenidas y construcciones se encontraban alrededor de las fuentes permanentes de agua.

Era evidente para el equipo investigador que las avenidas se utilizaron principalmente para viajar de un oasis a otro. Supieron que la cantidad tan alta de tumbas significaba que mucha gente hizo vida allí, sobre todo en Khaybar, durante la Edad de Bronce.

El helicóptero aterrizó por última vez. Ahora el equipo de la universidad enfocaba sus cámaras y satélites hacia el sur de Arabia Saudí, creen que allí encontrarán otras rutas de avenidas, y con suerte habrán descubierto que los beduinos viajaban mucho más lejos de lo que se espera.

Accede al estudio del equipo de la Universidad de Australia Occidental aquí

Y aquí encontrarás el comunicado que hizo la universidad contando esta historia.

Ver Comunicado.

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