Alejandro Sanz bajo los reflectores del Estadio Quisqueya: Cortesía de Michelle Hernández

Casi a las nueve de la noche, todavía quedaban asientos vacíos en Special Guest. Digo, mientras un tal Diego, David u otro nombre verde, canta en tarima, que Alejandro no es Bad Bunny para estar Sold Out. El tipo de la tarima dice: “Si les parezco conocido es porque estuve en Dominicanas Got Talent”. Canta algo sobre bailar merengue en el mar, digo que tal vez se ahoga.

El tipo de la derecha insiste en llamar a un vendedor de bebida. Se inclina a la izquierda casi sobre mí. Lo golpeo con el bastón en un muslo y lo empujo con el pie. Parece que captó el mensaje. Le da 500 pesos al de la bebida para que le traiga tres vasos.

Y llega Alejandro. Casi no se escucha lo que dice, pero la gente conoce todas las canciones. Y pienso que el pantaloncito corto de la castaña que está a mi izquierda compensa asistir al concierto. Tres canciones más tarde, se entiende lo que dice Alejandro, suena Regálame La silla. La castaña y su amiga discuten sobre el pelo del cantante. La amiga dice que el gris le queda sexi, la castaña no lo asimila sin el pelo negro.

Alejandro Sanz en tarima. Foto cortesía de: Michelle Hernández

Estamos en la décima fila. Hacia el frente, una mujer grita Alejandro, como una golondrina forzando tempestad.

Termina de cantar Marciana, luego de un palo de flamenco a base de guitarra y caja. Se escucha a dos mujeres que gritan “¡No me lo hagas!” Cuando Alejandro concluye con el verso “Quisiera ser un pez”. Me digo, aquí va otra nota en todos los periódicos: Sanz Canta Burbujas De Amor. Habrá una que será creativa y tratará de hacer un recuento de los cantantes que incluyen a Juan Luis Guerra en sus repertorios: Coldplay, Sanz y seguro que otros más.

El muslo de la castaña se siente fuerte, fibroso. Me da un manotazo por aventurarme muy al norte, “Quisiera ser el aire que escapa de tu risa”. Alejandro habla de que en su banda hay tres dominicanos. Dice lo bien que se siente y otros clichés.

El público arde. Canta Karina, dominicana. Hago mención de lo difícil que es superar a Alicia Keys. La castaña dice, “Ella es corista de su banda y canta mejor que el de ahorita”, refiriéndose a David, Diego u otro nombre verde.

Karina lanza algún melisma. Alejandro se quita de en medio para que ella se luzca. Y en todo el estadio Quisqueya surge la ovación tricolor que consigue la gente cuando le dan espacio a su dosis de patriotismo y eso. Pienso en el talento de Sanz para la puesta en escena. Ese es un momento que le hace ver más grande por resaltar el valor nacional, y así.

La castaña se queda un poco en el aire cuando toda la gente a la derecha canta “Yo no quiero un amor civilizado… y morirme contigo si te matas”. Le digo que es de Sabina, canto. Al final resulta que después del muslo en shorts, ese es el mejor momento del concierto.

Alejandro Sanz con su guitarra: Cortesía de Michelle Hernández

El tipo de la derecha ocupa mucho espacio. Es incómodo sentir su hombro izquierdo. Insiste en llamar al tipo para que le traiga los tres vasos.

Cantó Lo Ves. Y recuerdo que en la época en que Jorgelina y Emmanuel eran fanáticos de Alejandro, en Don Juan, esta canción me movía. Eran esos días en los que tener un CD con 150 canciones en MP3 era una conquista. Sin internet, ni streaming, la música seguía rutas inverosímiles. Entonces, Sanz era fácil de seguir, las opciones eran menos halagüeñas. A la salida, la gente corea Mi Soledad Y Yo.

La castaña piensa que mejor que no hubiera cantado a Sabina y que incluyera esa canción. Consuela la insatisfacción diciendo que el repertorio de Alejandro es muy grande.

Yo voy borracho, o casi. Lo bueno es que el Vodka no me da resaca, que la tristeza de la noche se traspapeló en los aplausos y que falta poco para dormir. Mañana será domingo y habré olvidado muchos de los detalles del concierto.

Un escritor me saluda. Le digo que le contaré a todo el mundo que lo vi en un concierto de Sanz. Seguro él también va borracho y no le importa demasiado.

El tipo de las bebidas nunca llegó con los tres vasos. El sujeto de la izquierda perdió 500 pesos.