Argénida Romero

En Wikipedia (un punto de partida usual de búsqueda cuando “googleas»), hay un cuadro anexo a un artículo que se llama “Guerras por número de muertos”.

Su contenido, de varios cuadros y listas, suman millones y millones de muertos que incluyen guerras en el Imperio Romano, coloniales, regionales y las consideradas mundiales. Números, que van de mayor a menor, o viceversa, en la medida que pasan los siglos y los años, o se producen en una región u otra, u ocupan un mayor territorio, o permanecen por más tiempo.

Pero, parafraseando al periodista Luis Miguel González, quien apunta que detrás de las cifras económicas hay historias humanas, detrás de esos números de víctimas de las guerras que suman millones y millones también hay historias humanas. 

Antes, las historias humanas de las guerras eran recogidas de boca en boca, luego por crónicas o informes, también dibujos. Después llegaron las fotos, los videos. ¿Se ha quedado horas viendo alguna foto de cádaveres de alguna guerra en Africa, o de algún campo de concentración nazi al finalizar la segunda guerra mundial?

En la última década del siglo XX las guerras se empezaron a transmitir en televisión, en los noticiarios. En lo adelante, las imágenes de los conflictos nos llegaron con más inmediatez, como especie de capítulos de novelas en horario estelar.

En la última década también las víctimas más directas transmiten las incidencias de la guerra. Selfies, videos, transmisiones en vivo desde un teléfono móvil… y en estos días, hasta memes.

¿Qué nos dicen los números y las historias humanas de las guerras? ¿Qué dice de nosotros la manera en que conocemos o ignoramos, o nos sobre informamos de las guerras? ¿Qué nos dice saber con más exactitud cuántos murieron en la guerra de Irak (un poco más de un millón de personas) y desconocer cuántos murieron en la Guerra del Congo (tres veces más de las que fallecieron en Irak)? ¿Qué nos dice ver el video de un joven que explica lo que pasa en su barrio mientras en el fondo se escuchan explosiones? ¿Qué nos dicen los memes en que, desde el más absoluto machismo, se expresa la disponibilidad de recibir mujeres refugiadas apelando un “sexismo de lo bello”?

Supongo, y no es una respuesta a ninguna de las preguntas que planteo, que es un asunto de espejos. 

Vemos los números desde nuestra limitada calculadora. Vemos las historias humanas desde nuestra historia humana. Vemos la guerra desde nuestras pequeñas guerras.

Y en esa medida, reaccionamos.

Argénida Romero:

Periodista, escritora y correctora. No vivo donde nací, pero soy de ambos lugares. Dieciséis años viviendo de escribir y de corregir lo que otros escriben. He ganado algunos premios, he publicado algunos libros, pero prefiero sobre todo eso el chocolate.
http://eldiariodelarosa.blogspot.com/