Mitri Jiménez

Cada vez que escucho que una persona leyó un libro, inmediatamente la imagino golpeando una pared hasta hacerla caer y frente a ella, entre los escombros, se erige una nueva escalera. Leer es justo eso: derribas constantemente las limitaciones que produce la ignorancia y escalas hacia otros niveles de conocimiento y de comprensión de la realidad. 

Esta es la razón por la que burlarse de una persona por los libros que lee, solo demuestra una cosa: nuestras carencias. La lectura es un ejercicio en solitario y las decisiones que se tomen al respecto son muy personales. Por eso, cuando uno recomienda libros, debe cruzar los dedos para que la otra persona -según sus intereses- decida leerlos. Si lo hace… y queda atrapada en su lectura, ¿qué habremos ganado recomendando un libro? 

1. Un nuevo lector o una nueva lectora. 

2. Alguien con quien compartir tu amor u odio por lo leído. 

3. Una persona que te recomiende libros o mejor aún… que te los preste o te los regale. 

4. Una persona con quien puedes argumentar cuando conversen (nadie dice que no será de manera apasionada). 

5. Compañía para asistir a recitales, conferencias literarias, puesta en circulación de libros o a la Feria Internacional del Libro. 

6. Una cita recurrente, con café, té o chocolate incluido, en una librería. 7. Un miembro para tu club de libros o bookclub (pa’ que suene gringo). 8. Un(a) aspirante a escritor(a). 

9. Un(a) futuro(a) booktuber, bookstagramer o embajador de la lectura. 10. Un amante de la buena ortografía. 

11.Un nuevo hogar con biblioteca personal.

12. Un nuevo abanderado de la frase: “Vi la película pero me gustó más el libro”. 

13. Un agradecimiento por ayudar a derribar la pared y acceder a nuevas experiencias. 

14. Una nueva lista de libros leídos, olvidada cercano o posterior al número 100. 15. Unas felicitaciones adelantadas por ganar la guerra de Farenheit 451, del escritor Ray Bradbury.