La importancia del contexto en el quehacer arqueológico

Una de las grandes diferencias entre los arqueólogos y los historiadores del arte es la importancia del contexto. El contexto arqueológico es el lugar específico donde se encuentra un objeto, más aquellos objetos culturales que se depositaron al mismo tiempo que el artefacto a estudiar. El contexto nos puede dar información sobre el artefacto que no puede ofrecer por sí mismo. 

Un ejemplo de esto es el contexto de los restos humanos encontrados en el área del Monasterio de San Francisco en el Parque Histórico y Arqueológico de la Vega Vieja. Los documentos históricos registran la construcción de dos estructuras de monasterio. La primera estructura, de materiales perecederos, se construyó en algún momento entre 1502 y 1509, durante la gobernación de Ovando (1502-1509). Este edificio fue sustituido por una estructura de mampostería, en algún momento entre 1525 y 1528. 

Como vemos en la imagen adjunta, se encontró una serie de 9 restos esqueléticos humanos. Aunque todos estos tienen contextos dignos de discusión, solo comentaremos sobre los Restos #4 y #8 en este artículo. 

Inicialmente, los restos esqueléticos en sí pueden ofrecer cierta información. Si los esqueletos están enterrados en forma fetal, esto nos apunta hacia un entierro indígena precolombino, puesto que esta era la práctica antes de la llegada de los españoles. Por otro lado, si el esqueleto se encuentra acostado boca arriba, con las manos cruzadas sobre el pecho, se asume que es un entierro cristiano colonial. El problema surge con la identificación de la etnia de dicho cristiano, pues este podría ser español, indígena, o hasta afrodescendiente.

Existen en la actualidad diversos análisis de laboratorio que pueden ayudar a identificar la etnia de restos esqueléticos, incluyendo los de niveles de estroncio, de ADN antiguo, y del calculo dental. Desgraciadamente muchos de estos destruyen la muestra, son de alto costo, y no se realizan en el país. Sin embargo, el contexto arqueológico nos puede proveer esta información, o por lo menos puede ayudar a determinar si vale la pena gastar en los estudios de laboratorio.

Los Restos #8 son un excelente ejemplo de este proceso. Estos restos se encuentran debajo de la pared suroeste del monasterio. Esto significa que estuvieron enterrados antes de la construcción del monasterio, en algún momento entre 1508 y 1525. Esto deja pocas dudas de que este individuo fue indígena.

También es importante notar que el conjunto de materiales en el contexto de los Restos #8 incluyen buren, cerámica europea, vidrio, restos animales, y cerámica La Vega Vieja Rojo sobre Blanco. Esto contrasta con los Restos #4 que solo tienen 3 otros materiales en su contexto – cerámica europea, restos animales y cerámica Engobe Rojo. De primera intención podríamos pensar que el enterramiento con más materiales debería pertenecer a un europeo y no a un indígena. Es entonces que debemos recordar el contexto histórico/religioso. Los cristianos tienden a ser enterrados con pocas pertenencias, particularmente los religiosos. Este no era el caso de los indígenas, especialmente si no eran cristianos, o se habían convertido poco antes de morir. 

En otra entrega continuaremos estudiando los demás restos del Monasterio de San Francisco del Parque Histórico y Arqueológico de la Vega Vieja.

La Dra. Pauline M. Kulstad-González tiene un Doctorado en Arqueología de la Universidad de Leiden (Países Bajos); una Maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Florida (concentración en Arqueología) (EE. UU.); y una Licenciatura en Estudios Latinoamericanos y Antropología de Macalester College en Minnesota (EE. UU.). Actualmente dirige una empresa de consultoría (PK Research and Translations) que se centra en la investigación sobre La Española del siglo XVI, tanto en archivos como en el campo. Está especializada en paleografía del siglo XVI. Actualmente es coorganizadora del Seminario ’29 Años Antes: Encuentro de Dos Mundos’.

Frederick Ober 1892

La Vega Vieja 1893

Frederick Ober 1892

Pauline Kulstad Gonzalez

Escrito por Pauline Kulstad

Una de las primeras intervenciones arqueológicas semi-sistemáticas realizadas en el país fue la que realizó el Ornitólogo Frederick Ober en lo que hoy se conoce como La Vega Vieja, al pie del Santo Cerro, provincia La Vega (Ober 1893). Ober fue designado Comisionado de la Exposición Colombina de 1891, y una de sus tareas era coleccionar artefactos de todo el Caribe para ser exhibidos en la Exposición de Chicago (Ober 1893). De La Vega Vieja no solo recolectó material previamente excavado, sino que también pasó un día excavando y fotografiando el sitio (Ober 1893: 330). Esta es una de las fotos más viejas tomadas en el país, con gran valor histórico e arqueológico. Es una muestra de que los documentos juegan un papel importante en el trabajo arqueológico. Un buen arqueólogo sabe excavar tanto documentos como suelos.

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